sábado, 16 de octubre de 2010

El cuerpo





Sigo siendo, todavía, el dueño de mi cuerpo
-menos cuando duermo, o cuando no respiro.
Sigo animándolo, febril, obsesamente
forzándole a romper el límite del tiempo
un par de minutos, cinco
segundos cada día.
Sigo siendo, todavía, el dueño mi cuerpo...
Pero llegará un momento -yo no puedo ignorarlo-
cuando sueñe siempre, o cuando no respire
nunca –cuando te haya olvidado-
en que será tarde, en que me habré acabado.
Y seguirá mi cuerpo, inanimado, oscuro,
vacilando torpemente en un movimiento vago,
tanteando los límites intangibles del aire
que le rodea, sin apenas poder devorarlo.
Seguirá mi cuerpo, erguido pero difuso
con las cuencas exangües, escudriñando la nada.
El mismo cuerpo, pero sin tu figura
-vacío por dentro, como habitado por otros.


Imagen de Lukasz Krawczyk

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