domingo, 20 de junio de 2010

Organismos extraordinarios: el estudiante de ingeniería




ATENCIÓN: El siguiente post es susceptible de herir sensibilidades frágiles, mentes asentadas en sus valores, moralistas y otros espíritus políticamente correctos. Avisados quedáis, mangurrianes.



Buenas noches, amigos del misterio. Esta sección lleva más tiempo sin actualizar que la lista del iPod de José Antonio Labordeta, pero como las juergas universitarias dan para mucho, me ha dado la vena parapsicológica y quiero adentrarme con vosotros en la figura de esa criatura, mitad mito mitad leyenda (espera, eso es lo mismo), que asola nuestros miedos y cábalas desde el inicio de los tiempos (no sé exactamente cuáles): el estudiante de ingeniería.

El estudiante de ingeniería ocupa durante el día las aulas de las facultades y escuelas politécnicas. Usa nuestro transporte y comen en nuestros restaurantes. Se confunden incluso con nosotros, usando una vestimenta y costumbres. Pero no os dejéis deslumbrar por sus malas artes, criaturas del averno: el estudiante de ingeniería dista mucho de ser un ser de este planeta y utiliza todo su talento para los más aviesos y retorcidos fines.
Aunque a la luz del día se mezclen con toda normalidad con nosotros, bajo la luz de la luna el estudiante de ingeniería revela su verdadero ser. Se caracterizan por acudir a las reuniones sociales de universitarios (o sea, a los botellones) en masivos grupos integrados exclusivamente por machos. Reconocibles en la distancia por el tumulto y la testosterona que se desata, los estudiantes de ingeniería emergen de las sombras entonando sus cánticos, cargados con botellas de un misterioso elixir (que ton toda probabilidad se trate de alcohol) y ocupando lugares de alta visibilidad.

Con el paso del tiempo, el grupo se expande cual balsa de petróleo de BP en el Golfo de México internándose sigilosamente en los grupos integrados por hembras humanas (normalmente cándidas estudiantes de ciencias de la salud o bien de la comunicación) con a saber qué abyectos objetivos. Acto seguido hacen ostentación de sus diversos atributos con un curioso intento de comunicación con las hembras. Arriesgando nuestra vida, hemos podido captar espeluznantes psicofonías en fiestas universitarias en se oyen las horripilantes voces de estos seres mascullando, en un idioma ininteligible, algo así como “¡Hollla guaaaapa! ¿Tú que… hic.. estttrudiasssss?”. A pesar de sus esfuerzos, nuestro mono descifrador ignora las intenciones ocultas de tales manifestaciones. En el punto álgido de la noche, mientras los demás universitarios debaten amablemente sobre la situación en Oriente Medio y la caída de los mercados, los estudiantes de ingeniería entonan sus cánticos tribales y tienden a encaramarsea lugares bien altos, como estatuas, fuentes o árboles, desde donde lanzan su acongojante llamada que es respondida por sus congéneres en un tormentoso ritual que convierte las noches en momentos de pesadilla para los universitarios.

Sin querer quedarnos con estos datos empíricos, nuestro equipo de investigación (compuesto por mi vecino Manolo que está en paro, Paquita la tendera y un alucinante delfín biónico amaestrado con una pandereta) se ha internado en los nidos de estas criaturas: las facultades de ingeniería. Estos lugares, en apariencia lugares de estudio como otros cualquiera, resultan impresionantes para el ojo humano. Los estudiantes de ingeniería pasan allí las horas en condiciones infrahumanas de luz y trabajo, lo que explica sus crecientes dioptrías. La comunicación allí se realiza a base de ecuaciones que nuestro equipo no ha conseguido descifrar, y se dedican al estudio de copiosos volúmenes de libros que contienen conceptos que por su complejidad han hecho enloquecer incluso a nuestro delfín biónico, lo que demuestra el inmenso poder que atesoran estos seres. Ante la escasez casi total de hembras y la irrupción en la facultad de nuestra investigadora Paquita, una tendera de 58 años muy mal llevados, nuestro equipo fue atacado brutalmente por un grupo de estudiantes en celo y tuvieron que salir de allí por patas.

Sentimos no disponer de más información, zanguangos, pero esperamos haber arrojado algo de luz sobre este apasionante fenómeno que ocupa las mentes de los más renombrados parapsicólogos, como el maestro Pajo o el profesor Ectoplasmíllez de la Santa Burra. Si alguna vez se les ocurre, por cuestiones del azar, acudir a una fiesta universitaria o ir a recoger a algún conocido a una de sus escuelas, ándese con ojo, pues nunca sabemos donde puede acecharnos el estudiante de ingeniería.

Buenas noches, amigos del misterio.


Imagen de Anthony Benjamin

3 comentarios:

Juanlu_001 dijo...

Yo choy.. hic.. abstsstemio XD

Pensé que ibas a decir que les duele la luz del sol o algo así :P

Alberto dijo...

Indalecio te matara por haberle plagiado la idea...bueno siempre le queda relacionar a Hitler con el MEC XD Creo que salió hace poco que uno se volvió loco y mató a 13 alumnos y 2 profesores. Lo hizo con sólo una escuadra y un cartabón...

Konrad VH dijo...

Oye, fue Inda quien me dijo que quedaría bien en esta sección, si no no lo habría hecho XDDDD

Mira, esa de la luz también es buena, se me pasó. Benditas bibliotecas... JAJAJAJA