lunes, 20 de abril de 2009

Organismos extraordinarios: los chinos



ATENCIÓN: El siguiente post es susceptible de herir sensibilidades frágiles, mentes asentadas en sus valores, moralistas y otros espíritus políticamente correctos. Avisados quedáis, mangurrianes.


Buenos días/tardes/noches (según cuando leas), acicuéncanos. En vista del éxito cosechado por la primera entrega de Organismos extraordinarios, que alcanzó récord de comentarios (dos nada menos, ¡waw!) hoy ofrezco la segunda entrega. Y al tema, que el tiempo es oro.

Hoy hablaremos de esa subespecie, de ese grupo que ocupa nuestros pueblos y ciudades y al que todos, absolutamente todos, hemos comprado algo alguna vez: los chinos.

Los chinos, como su propio nombre indica, provienen de China, aunque parece ser que no es común que vivan allí, como todo hijo de vecino. Antes de explicar las razones para su emigración masiva, es preciso aclarar algunas de sus propiedades características.

Los chinos no necesitan para nada gastar el tiempo en eso que hacemos nosotros: en dormir. Como todo el mundo sabe, el chino estándar puede permanecer una media de 72 horas en su puesto de guardia en su tienda de alimentación/ropa/zapatos/adornos. Acto seguido el chino no duerme, sino que es relevado por su compañero para poder ver así la televisión de su país natal.

Además, los chinos poseen una cualidad muy útil: la inmortalidad. Porque, ¿alguien ha visto un chino viejo? Y no, no me vale el cuento ese de que vuelven a China a morir. No son elefantes. Además, ¿cómo se explica que las tiendas de chinos sean regentadas cada dos semanas por un chino distinto? Porque van rotando para que nadie sospeche de su inmortalidad. Y si eso no os parece prueba suficiente, ¡¿no veis que todos los niños chinos son el mismo?!

Otro poder sobrenatural que hace del chino un ser claramente superior es la capacidad para detectar dinero más allá de toda barrera material y/o energética (léase el abrigo, la camisa, el hormigón, el plomo o un escudo deflector de esos de Star Wars) Porque, ¿cómo carajo si no es por eso en cuanto entras a una tienda acompañando a alguien sin llevar blanca dicen, como quien no quiere la cosa, “los que no vayan a comprar que salgan”? ¡Increíble!

Para acabar, señalar que los chinos son la especie mejor capacitada para aprovechar el espacio. Sólo ellos pueden montar unos ultramarinos/zapatería/pastelería/tienda de regalos/papelería/etc. En unos escasos 80 m2 cuando cualquier superficie comercial (como Alcampo, Carrefour, Mercadona, etc.) necesita al menos 300. Sin palabras.

Y entonces, ¿por qué una especie que no necesita dormir, es inmortal, detecta el dinero y posee la mejor visión espacial jamás vista necesita emigrar a un país como el nuestro? Porque la conquista debe ser paulatina y sibilina, por eso. El Homo sapiens lo sabía, los romanos lo sabían, los ingleses lo sabían y ahora lo saben ellos. Sus tiendas no son más que puntos estratégicos para establecer la mejor red de suministros jamás construida. Esto obedece a un doble propósito. Primero, nos hace depender al máximo de la potencia productora y mercantil de China. Segundo, cuándo el ejército chino esté preparado para pasar a la acción, tendrá posibilidad de obtener todo tipo de víveres y pertrechos en cualquier punto del país sin ningún problema. Por eso, cuándo un chino os apunte con un fusil y todos hablemos mandarín por las calles diréis (en chino) “El tarado de aquel blog tenía razón. Maldición.”

Y ahora, con este siniestro pensamiento os dejo. La próxima vez que entréis en un todo a cien a por un bollo, una coca-cola o un regalo para ese amigo que odiáis, recordad qué estáis haciendo. Y recordad, la verdad está por ahí. A veces. Hasta otra.

1 comentario:

Samu dijo...

Y no olvides la moda impuesta en los gimnasios: Judo, Karate, Yoga... Esta claro que son centros de reclutamiento que usaran para adiestrar nuevos soldados y para que sus pensionistas disfruten aqui sin ser mandados a su pais a morir jajaja
Cuanta verdad junta en tan poco espacio.