La nada es como un pozo y una noche
larga y densa de lágrimas y cardos.
Tu ausencia es ese abismo de leopardos
que exige el beso que lo desabroche.
Qué soledad el alba, qué reproche
me hacen la pena y el hielo de los nardos.
Qué festival de sombra, cuántos dardos
van mordiendo el sol de mis medianoches.
Soy la nostalgia del fue y nunca seremos,
esta columna de melancolía
que te respira inmenso, alta y ajena
a tu cuerpo mortal, donde nos vemos
amantes y lejanos, ya en la fría
ausencia devorados por la pena.